Cuando guardas o compartes algo en Suzuri, primero se mete en un cofre con llave. Sin la llave, nadie ve lo que hay dentro —ni nosotros.
Tu nota, dibujo o clave existe en claro solo en tu pantalla.
Suzuri la cifra al instante con una llave que nace de tu contraseña.
Mandas el enlace o el archivo .suzuri (el cofre). La llave la entregas aparte, a quien tú quieras.
El enlace ya trae todo para abrirse. Cualquiera que reciba ese enlace puede leer la nota.
Úsalo para algo que no te importa que vea quien tenga el link.
El enlace lleva el cofre cerrado; la contraseña no va dentro. Quien lo abra debe escribir la clave que tú le diste por otro medio.
Úsalo para algo sensible: si el enlace se filtra, sin la clave es ilegible.
En ambos casos el cofre viaja como prefieras: pegado en un enlace o descargado como archivo .suzuri —ideal para notas largas, sin el límite de tamaño de una URL—. El visor abre los dos igual.
El enlace por chat, la contraseña por otro canal. Hacen falta los dos para abrir.
Suzuri puede abrir una ventanita que flota encima de las demás aplicaciones: un Suzuri de bolsillo que se queda a la vista mientras trabajas en otra cosa. Navegas tus carpetas, lees una nota con su formato de verdad, vas marcando tareas y apuntas lo que se te ocurra —sin cambiar de programa.
Con el icono del widget, abajo en el panel lateral, o con Ctrl+Shift+E. Arrástrala y redimensiónala donde te estorbe menos.
Tres pestañas: Recientes, Carpetas —con sus migas para entrar y salir— y Archivadas. La lupa busca en todo el baúl.
La nota se abre como en la app: secciones, listas, tablas, código, imágenes. Marca y desmarca tareas, o añade texto al final; se guarda cifrado al instante. Esc retrocede un paso.
Abajo hay un campo que crece al escribir: la primera línea es el título y el resto, el contenido. Eliges la carpeta y, con el botón #, las etiquetas. Ctrl+Enter y la nota entra en tu baúl cifrada como cualquier otra.
Si ya escribiste algo en el campo, el + de cada tarjeta lo añade al final de esa nota en vez de crear otra —perfecto para engordar la lista del día.
El widget lee y deja marcar tareas, pero no edita bloques: para tablas, dibujo, código o imágenes usa el botón de abrir en Suzuri, que te lleva a la nota en la ventana grande.
Mientras no pulses guardar, lo que escribes vive solo en la memoria de la sesión: en Suzuri el contenido únicamente se guarda dentro del baúl, y siempre cifrado.
Por eso, si bloqueas Suzuri o recargas, el borrador sin guardar se descarta. La carpeta que elegiste sí se recuerda.
Flotar por encima de otras aplicaciones solo lo permiten Chrome y Edge en escritorio. En los demás navegadores el widget aparece igual, pero como un panel dentro de la propia ventana de Suzuri.